El oficio de corrector, segunda parte

Ya hemos visto lo importante que es tener un ojo experimentado, riguroso y metódico para poder detectar las faltas ortográficas, gramaticales y tipográficas. Eso es fundamental para ser un buen corrector y que no se escapen erratas. Aunque la errata, mal que le pese a muchos puristas, es necesaria (para explicar por qué es necesaria es posible que necesite otro post, así que más adelante lo aclararé).

Y algunos pensaréis, si es necesaria, ¿es realmente tan apremiante la revisión de un corrector? Para los que todavía dudáis, aquí os enlazo la Cacería de erratas 2009 que realiza la Unión de Correctores, para que lo valoréis.

No existe libro sin errata y como bien decía Borges, la cantidad justa de erratas son dos: “Un libro sin erratas no es libro, dos es la cantidad justa. Tres es un desastre.”

Así que ojo.

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