Cuentos para peques despiertos

Estas fechas son perfectas para regalar literatura. Pero si para un adulto es difícil encontrar un libro ad hoc, ni os cuento para un pequeñuelo de menos de tres años, que ni sabe expresar correctamente lo que le gusta y con el que solo se puede acertar mediante el ensayo y error.

Para esos regaladores primerizos que tienen entre sus objetivos infantes en este rango de edad, va esta entrada de hoy.

Gracias a la colaboración ciudadana (es decir, gente a la que le gustan los cuentos infantiles y saben diferenciar el trigo de la paja), y a la propia experiencia, he elaborado una lista. Como diría Ansón, no están todos los que son ni son todos los que están (¿?), pero están algunos. Aviso a navegantes: huyo de colecciones del tipo Teo, Caillou y Pocoyo. Está bien para la TV, pero con los cuentos hay que arriesgarse a fomentarles la imaginación. Ahí va mi lista:

– Imprescindible para mí, muy cursi para algunos: Adivina cuánto te quiero, de Sam McBartney y editado por Kókinos. Una mamá liebre es capaz de expresar lo que quiere a su lebrato con viajes de ida y vuelta.

Otra cursilada con la que conseguí que mi hija me diera besos gratis: Besos, besos, de Selma Mandine. Editado por Jaguar. Mientras lo lees, recomiendo plantar un beso cada vez que se diga “beso”.

– Otro cuento que no puede faltar: Donde viven los monstruos de Maurice Sendak. Os remito a la entrada que escribí con respecto a este cuento. La pena: una traducción/corrección poco cuidada. Quizás mejor su versión original: Where the wild things are.

– Más:

¿A qué sabe la luna? de Michael Gejniek. Kalandraka. Un descubrimiento muy recomendable. Si hay algún valor añadido es el del trabajo en equipo.

¡Sígueme! una historia de amor que no tiene nada de raro. De José Campanari y Roger Olmos.
OQO editores.

Sofía, la vaca que amaba la música. Geoffroy De Pennart. Editorial Corimbo.

Otro para más osados: El topo que quería saber quien se había hecho aquello en su cabeza, de Werner Holzwarth y Wolf Erlbuch y editado por Alfaguara. “Aquello” es una caca estupenda, anotación para despistados.

Los de arriba y los de abajo, de Paloma Valdivia y editado por Kalandraka; Quiero una mamá robot de Davide Cali, Laberinto.

Algunos pensaréis que estos cuentos son para niños mayores de 3 años, pero yo no lo creo. Si vuestra intención es conquistarlo, olvidad los cuentos de cartón y los interactivos. Habrá que aprovechar que todavía reconocen el formato en papel, armarse de valor para recitar con todo tipo de entonaciones, e intentar que el momento de la lectura se convierta en le mejor del día.

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