La autoedición ya es rentable, y la distribución digital también

La autoedición ya es rentable: se llama Amanda Hocking y es de Austin, Minnesota; tiene 26 años y ha vendido hasta 900.000 copias de sus libros en versión electrónica a través de Amazon, para el lector Kindle, embolsándose el 70% de los beneficios.

  Esto significa que empieza a romperse la cadena habitual del libro y como bien pronosticaba Javier Celaya, director de Dosdoce.com, “Aquellos que no entiendan la economía digital se quedarán fuera”.

El libro digital es más barato que el impreso (se elimina la impresión y la distribución, pero se paga la plataforma en la que esté instalado), prácticamente no ocupa espacio y se pueden llevar cientos de ellos cómodamente en un e-Reader, si se trata de una novela, o en una tableta si hablamos de otro tipo de libro. Si antes nos costaba imaginarnos la autoedición porque no estaba respaldada por un sello editorial detrás, hoy es un hecho que el boca a boca, las redes sociales y los distintos elementos del marketing on line funcionan. Incluso para los que todavía son reacios a desprenderse del formato papel, existe la impresión bajo demanda: en Estados Unidos Xerox comercializa la Espresso BooksMachine que cuesta unos 100.000 euros e imprime en 4 minutos un libro de 250 páginas a unos 12 euros. Jason Epstein (editor neoyorkino) incorporó el año pasado esta máquina en los puntos de distribución (librerías o bibliotecas), y cuenta con un catálogo de cuatro millones de títulos (la mayoría digitalizados por Google Books y de dominio público). En Holanda, en la American Book Center, se imprimen diariamente una media de 20/25 libros diarios a través de esta máquina.

Las redes sociales se van a convertir en un sitio donde se vendan libros electrónicos (además, por supuesto de otros contenidos culturales como música, cine, etc.) ya que los internautas pasan una media de 83 minutos diarios en estos sitios donde se comparte, se recomienda y se intaractúa con todo tipo de información y productos. Es una plataforma perfecta, que como Amazon o Apple cobrarían un porcentaje de la transacción comercial por facilitar el descubrimiento del producto y facilitar su compra on line. Hace unos días, Javier Celaya lanzó a través de Twitter la propuesta de crear una sección de libros en esta red social. Más de 1.400 personas se sumaron a su iniciativa (con apoyo directo o através de retweets).

Lorenzo Silva ha colgado toda su bibliografía, en formato digital, a un precio asequible y sin DRM (el sistema que impide la copia) en Leqtor.com. Hasta ahora, la editorial Planeta comenta que ha sido un éxito.

Hay que ponerse en marcha, el mundo del libro tal y como lo concemos está cambiando en este momento, diariamente, cada minuto, la digitalización se come al libro en papel. ¿Estamos preparados?

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